TENGO TIEMPO

¿Te reconoces a menudo pensando que tu tiempo escasea?

Si te repites constantemente que no tienes tiempo suficiente para realizar lo que te has propuesto, le das la orden a tu cerebro de creerse que realmente es así y vives pensando que te faltan horas al día para hacer toda la lista de cosas que tienes pendientes de hacer.

El sesgo cognitivo y la planificación ineficaz de nuestro tiempo nos llevan a querer un milagrito: días de 36 horas. A parte de no ser posible, no me quiero ni imaginar con que cantidad de obligaciones más llenaríamos este tiempo regalado, porque estoy segura de que muy pocos lo emplearíamos en nosotros, con lo cual entraríamos en un círculo vicioso de difícil salida.

Hoy quiero mostrarte la importancia de ser consciente de la manera en la que empleas tu tiempo y como te planificas en tu día a día.

Lo que te ocurre habitualmente es no eres consciente de cómo y en qué lo empleas, al igual que tampoco lo eres de que valor le das a tu tiempo ni que creencias sustentan estos valores, como le ocurre al protagonista de esta historia:

Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en una maderera. El sueldo era bueno, y las condiciones de trabajo, mejores aún, así que el leñador se propuso hacer un buen papel. El primer día se presentó al capataz, que le dio un hacha y le asignó una zona del bosque. El hombre, entusiasmado, salió al bosque a talar. En un solo día cortó dieciocho árboles. –Te felicito, sigue así –dijo el capataz. Animado por estas palabras, el leñador se decidió a mejorar su propio trabajo al día siguiente. Así que esa noche se acostó temprano.

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A la mañana siguiente se levantó antes que nadie y se fue al bosque. A pesar de todo su empeño, no consiguió cortar más de quince árboles. –Debo de estar cansado –pensó. Y decidió acostarse con la puesta del sol. Al amanecer se levantó decidido a batir su marca de dieciocho árboles. Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad. Al día siguiente fueron siete, luego cinco, y el último día estuvo toda la tarde tratando de talar su segundo árbol. Inquieto por lo que diría el capataz, el leñador fue a contarle lo que le estaba pasando y a jurarle y perjurarle que se estaba esforzando hasta los límites del desfallecimiento.

El capataz le preguntó:

– ¿Cuándo afilaste tu hacha por última vez?

– ¿Afilar? No he tenido tiempo para afilar: he estado demasiado ocupado talando árboles”

¿Te suena?

¿Qué pasos puedes dar para empezar a ser consciente de que haces con tu tiempo y como puedes gestionarlo de manera más eficaz?

Si quieres profundizar en las posibilidades que tienes para gestionar eficazmente tu tiempo en este enlace puedes descargar una guía para administrar mejor tú tiempo basándote en los pilares básicos del Coaching: conciencia, responsabilidad y acción. Deseo que te sirva de ayuda y si necesitas que te acompañe en este reto solicita tu sesión de asesoramiento gratuita.

A partir de ahora tienes todos los recursos para poder decir que tienes tiempo para realizar lo que quieras.

“No es que tengamos poco tiempo, es que perdemos mucho”
Séneca